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El príncipe Caspian, con altura de clásico

De nueva cuenta, el director Andrew Adamson supo imprimir su pasión en Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian, una cinta de capa y espada llena de acción, con un historia sólida y visualmente extraordinaria.

Si le gustó la primera entrega de esta saga, no debe perderse Las crónicas de Narnia: El príncipe
Caspian (The Chronicles of Narnia: Prince Caspian, EU- 2008), una cinta de capa y espada llena de acción, con un historia sólida y visualmente extraordinaria.

De nueva cuenta, el director Andrew Adamson supo imprimir su pasión por la historia -lo cual es común que falte en las súper producciones- a este clásico infantil para realizar una obra trascendente y no un mero blockbuster.

Dicho lo anterior, me vienea la mente Los piratas del Caribe, una súper producción de aventuras,
espadas y elementos mágicos, con un excelente reparto, que la verdad se queda en el plano del entretenimiento puro, mientras deja a Jack Sparrow como uno de los mejores personajes de ficción pero prácticamente desprovisto de una buena historia.

En El príncipe Caspian, los hermanos Pevensie, Lucy (Georgie Henley), Edmund (Skandar Keynes), Susan (Anna Popplewell) y Peter (William Moseley), regresan a la maravillosa tierra de Narnia un año después de su incursión en el ropero, sólo para encontrar que han pasado 1,300 años y que sus majestuosos castillos están en ruinas.

Bueno, también que existe una raza llamada los Telemarines, quienes reinan el mundo, y entre éstos existe un príncipe llamado Caspian (Ben Barnes), cuyo reino ha sido usurpado por
su tío, el rey Miraz (Sergio Castellitto).

Así pues, los hermanos (personajes mucho más interesantes que en la cinta anterior), junto con Caspian, deberán hacer justicia en aquellas regiones, lo cual nos lleva a presenciar emocionantes batallas. Por supuesto, el gran león Aslan (Liam Nesson) estará ahí para ayudarlos.

La trama es bastante sencilla, al igual que los efectos especiales, aunque habrá uno que otro que sí sorprenda, pero el meollo del asunto radica en que es una cinta conmovedora, de pronto un poco inocentona en sus valores (o quizá demasiado idealista), aunque gracias a la enorme carga
de acción (de verdad enorme), es más oscura que la anterior, pero a fin de cuentas es una película cargada de valores cristianos, como toda la saga.

Con todo y lo anterior, hay que recordar una cosa: Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian es una historia para niños, que sea capaz de enganchar a uno que otro adolescente y a los
adultos que llevan a sus hijos no debemos esperar otra cosa, con todo y que estemos hablando de un clásico de la literatura que tuvo la fortuna cinematográfica de caer en buenas manos.

Fuente: Redacción / El Economista.com.mx
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