La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) 2008 que se encuentra actualmente en “campo’ o levantamiento no ofrecerá buenas perspectivas para México, principalmente en estados del Norte, Centro -en el que se incluye DF- y Sur, éste último donde apenas es terreno de “conquista’ para los cárteles de la droga y sus narcomenudistas.
Lo que evita ver con optimismo el futuro para infantes de 12 a 17 años que son el futuro del país, en caso de no frenar oferta y demanda e iniciar programas a largo plazo de atención de adictos y después prevenir.
Encuestas realizadas entre 2005-2007 de la Dirección General de Epidemiología -Sistema Epidemiológico de Vigilancia Epidemiológica en Adicciones SISVEA-, Centros de Integración Juvenil (CIJ), Sistema de Registro e Información en Drogas (SRID) que nutren al Observatorio Epidemiológico de Consumo de Tabaco, Alcohol y otras del sistema de Salud mexicano, no auguran buenos panoramas, sino complicados.
En tanto María Elena Medina Mora, directora de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz, dijo a El Economista que la causa-consecuencia del incremento registrado de 15.2% a 17.8% de consumo de drogas va más allá que un discurso contra el terrorismo a partor del 11/S del 2001 en EU.
Vía cuestionario, la doctora quien ganó el título en nuestro país de “La Mujer del Año’ y experta en el tema de adicciones, lo que la llevó a ser parte de mayor calidad moral en ese tema en la ONU comentó: “La disponibilidad de drogas es un factor muy importante que aumenta el riesgo de consumo. En efecto los controles que se establecieron y que dificultaron el paso de droga (a Estados Unidos) parecen haber aumentado la disponibilidad en México”.
Sin embargo, agrega la especialista, hay muchos otros factores que se asocian con el crecimiento que viene dándose desde finales de los 80 y principios de los 90, cuando desde la ilegalidad se buscó activamente desarrollar un mercado interno; Otro factor es la ausencia de oportunidades de educación y empleo que no crecieron en proporción al aumento en el número de adolescentes y jóvenes producto de la dinámica demográfica del país.
La migración internacional (con índices de riesgo significativamente mayores de abuso entre los migrantes de retorno y los familiares de migrantes), la globalización que trae consigo nuevas modas, el abuso indiscriminado del alcohol sin controles que limiten la embriaguez y sus consecuencias, entre otros, han influido en la tendencia observada en México’.
Alerta roja por drogas de “diseño”
La apreciación de María Elena Medina Mora coincide con las encuestas del SISVEA, CIJ y SRID, que no son políticas y sí reflejan la realidad de menores de edad, adolescentes y jóvenes adultos, las cuales proveen una diversidad de factores como curiosidad, iniciación, imitación o caída en las garras de la droga.
Una respuesta contundente a una encuesta aplicada en la ciudad de México para conocer la “disponibilidad’ de sustancias y la facilidad que arroja la posibilidad de tener acceso con las drogas y si sus familiares o amigos han consumido drogas fue: Casi 43% de hombres y 37.7% de mujeres, que es “fácil o muy fácil conseguir las drogas’.
Mientras que 3.8% de adolescente reportó que su papá ha consumido drogas. Y 0.9% que su mamá las ha consumido y 5.1% indica que alguno de sus hermanos las ha probado.
Otro 18.8% mencionó que su mejor amigo consume drogas. Esto se presentó en forma muy similar tanto en hombres 19.1% como en las mujeres que fue de 18.5 por ciento.
Un análisis más plantea -antes que se divulgue la Encuesta Nacional de Adicciones 2008- que el uso de marihuana e inhalantes -activo, cemento, tiner, gasolina, acetona, aguarras, solventes, entre otros- es “grande’, los tranquilizantes se mantiene en “estable” y la cocaína registra una “imperceptible’ baja.
Lo grave del diagnóstico es que la marihuana e inhalantes en las mujeres han incrementado su uso. La cocaína se ha mantenido estable. Los hombres han elevado su uso en las primeras sustancias y el consumo del alcaloide sudamericano ha disminuido.
La alerta que vendrá en la próxima ENA, encenderá los “focos rojos’ próximamente en el consumo de tranquilizantes, anfetaminas, metanfetaminas, drogas sintéticas y de diseño, bautizadas así por la Procuraduría General de la República (PGR) desde finales de los 90.
*Sin prevención, el consumo aumenta*
El comportamiento de preferencias por el tipo de drogas es “difuso’ e incluso “atípico’ en los estados donde los cárteles han sentado sus reales. En Matamoros, Tamaulipas; se observa un “fenómeno’, aunque ahí labora el Cártel del Golfo, el consumo de cocaína es menor.
La preocupación de la Secretaría de Salud (SS) que está haciendo “un esfuerzo importante al aumentar la atención-prevención con una Red de Organizaciones de la Sociedad Civil, debe ser reconocido’, según María Elena Medina Mora porque se está trabajando en estados del Norte -en Tijuana y Ciudad Juárez- para evitar el consumo de drogas en menores de 12 a 17 años de edad.
“Se han hecho esfuerzos de proporcionar tratamiento a adictos a heroína. Quedan sin duda retos muy importantes, como es el tratamiento de los adictos en las instituciones de Procuración de justicia con el fin de romper el ciclo dependencia-delito-cárcel-delito, porque la dependencia se mantiene en el paso por la cárcel’, enfatizó la experta.
Los estados que conforman el Centro del país, enfrentan una problemática “intermedia’ exponen las encuestas, pero la ciudad de México que forma parte de esta zona, ha sufrido en los últimos años una situación similar a Ciudad Juárez (Chihuahua) y Tijuana (Baja California Norte) en el consumo de drogas.
En el Sur de México, Yucatán, es hasta ahora quien tiene el “más bajo’ consumo de drogas. Pero de acuerdo a PGR y Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) está cambiando tanto en la oferta como la demanda y la violencia.
Caso aparte es Cancún -municipio de Benito Juárez- Quintana Roo que cuenta con gran afluencia de turismo internacional y nacional, con grandes recursos económicos y financieros para adquirir drogas.
Las encuestas, estudios de la Secretaría de Salud, organismos no gubernamentales y entes estatales, plantean que el consumo de drogas va aparejado con el inició del consumo de tabaco, luego alcohol y posteriormente las drogas.
“Es un problema grave de salud pública el aumento en el número de personas con dependencia lo que obliga a reforzar las medidas de tratamiento, además de continuar con los esfuerzos preventivos’, enfatizó María Elena Medina Mora.

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